El País de los Salares

Cuando hablamos del la zona geográfica que compartimos los bolivianos con el sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste argentino, debemos referirnos a una unidad integral que se expresa en el siguiente texto: "El área que hoy denominamos Surandina, ... era considerada muchas veces marginal o periférica (de otras áreas andinas)...Este espacio era tratado sin propia y concluyente identidad. A partir de la reunión de Paracas (1979) se determinó como área cultural independiente de acuerdo con la distribución de sus rasgos culturales y la coincidencia de sus procesos de desarrollo histórico. Los países de Perú, Chile, Bolivia y Argentina comparten porciones de su territorio actual, integrando esta área que ya es usada como unidad operativa de análisis, no sólo por arqueólogos sino por investigadores de otras disciplinas." (Bitácora, Jujuy, 2004. Pág. 19)

Turísticamente hablando, la Macroregión del Salar de Uyuni es un espacio turístico de dinamismo apreciable que se va estructurado de manera espontanea por los flujos turísticos, y que tiene como núcleo espacial y turístico el Salar de Uyuni sobre el que gravitan rutas desde La Paz/Oruro, Sucre/Potosí, Salta/Villazón, Calama/San Pedro de Atacama y Arica/Sajama (este último conectado al Cuzco).

La Macroregión, entonces, comprende el noroeste argentino, el norte Chileno y el suroeste boliviano, dándose en consecuencia una lógica competencia por conquistar mercados entre estos cuatro países que encuentran a Bolivia extremadamente débil, tanto en el marco institucional como en el de infraestructura en general.

La belleza sobrecogedora del Salar de Uyuni y los volcanes, desiertos y Lagunas de la Reserva Eduardo Avaroa, pese a su falta de infraestructura y clima extremo, le ha hecho irresistible al viajero llegando a recibir más de 80 mil visitantes.

Se trata de 5 ramales de gran potencia turística cuyo centro de gravedad es la monumentalidad irresistible del Salar de Uyuni, que une en un nuevo y carismático.

No se resista a planificar su viaje a este insólito "país" de los desiertos blancos, de los volcanes y sus crestas que le aguardan, de las fortalezas o pukaras indígenas, de la quinoa, la vicuña y el flamenco.